Del Matrimonio y Otras Cosas
Hace unos días, leí un articulo en El Heraldo de Tegucigalpa, Honduras el cual me intereso bastante.(http://www.heraldohn.com/index.php/content/view/full/245483) Se trataba de una pareja anciana, que desde hace mas de 50 años vivían juntos. Luego de un encuentro con un reportero del mismo diario El Heraldo, el señor anciano le propuso matrimonio a su pareja de medio siglo. Vivían juntos en unión libre y ni siquiera estaban casados por lo civil. De lo que pude captar, mucha gente los están apoyando y ayudando a poder concretizar el sueño de los ancianos de poder casarse legalmente y por la iglesia. El periódico también esta poniendo de su parte, publicando listas de las necesidades para la boda y manteniendo el publico informado de los acontecimientos de los pobres ancianos.
Tras leer este articulo conmovedor y tierno, me puse a pensar en el estado del matrimonio en particular y las familias en general, aquí en nuestra ciudad de New Orleans. Es una cosa no tener los recursos por los cuales legalizar una situación, tal como la de los ancianos, pero ya es otro caso el no poder hacerlo por circunstancias fuera de nuestro control, así como las leyes migratorias de este país. Tantas familias han sido destruidas por el hecho de no tener papeles ni el recurso para obtenerlos. Al destruir la familia, el núcleo de cualquier sociedad, se destruyen los mecanismos orgánicos que pertenecen a esa entidad para mejorar esa misma sociedad.
Quisiera decirles que la historia de los ancianos, tanto como la historia de las familias divididas en los EEUU tiene un final feliz. Desafortunadamente, no es ese el caso. Dadas las circunstancias políticas en Honduras corrientemente, se les pospuso la boda a los ancianos. Dadas las circunstancias políticas en los EEUU corrientemente, la administración actual ha pospuesto el status migratorio de millones de familias hasta por lo menos el próximo año. Talvez, al igual como esa pareja anciana, los indocumentados de los EEUU tendrán que esperar otros 50 años para tener una solución. La esperanza mía es que sea todo lo contrario.
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